El peso de un diamante es una de las cuatro características que determina su valor. Éste se mide en quilates, y un quilate equivale a 0,20 gramos (1/5 de gramo). Los quilates se dividen en 100 puntos (centésimas de quilate). Así, un diamante de medio quilate (0,50 quilates) tiene un peso de 50 puntos.

Con ánimo de ser del todo rigurosos a la hora de proveer la información de forma transparente y veraz, es esencial saber cómo se redondean las cifras para expresar el peso de un diamante en quilates. Así, por ejemplo, un diamante con un peso de 0,9990 quilates se anunciará como un diamante de 1,00 quilates; o uno que pese realmente 0,9989 quilates, se publicitará como un diamante de 0,99 quilates. Conocer estos detalles, le guiará en su toma de decisiones.

 

Peso y tamaño de los diamantes, dos cualidades distintas

No siempre el peso de un diamante mantiene una relación directa con su tamaño, por eso a veces cuesta comprender este concepto. Es frecuente encontrar diamantes de menor peso que aparentan un tamaño mayor por la forma de su talla.

Sólo con una balanza quilatera para pesar diamantes sueltos o con un medidor profesional, si los diamantes vienen engarzados en una joya, podremos saber con exactitud su peso real. Sin estas herramientas no es posible tasar la pieza en su justa valía.

El quilate es una medida que se aplica también a otras piedras preciosas y piedras finas. Sin embargo, los quilates que hacen referencia a las gemas no tienen nada que ver con los quilates del oro y sus aleaciones. No podemos confundir unos y otros, aunque se utilice el mismo término para medir su valor.